Accidentes laborales en edificios: qué sucede después de la denuncia ante la ART
Del aviso inicial a la determinación de incapacidad, las etapas que debe conocer el consorcio empleador
Un accidente laboral dentro de un edificio puede ocurrir durante tareas habituales, como la limpieza de espacios comunes, la manipulación de residuos, el mantenimiento de instalaciones, el traslado de elementos pesados o la atención de una emergencia. También puede producirse fuera del establecimiento, durante un recorrido vinculado con el trabajo o en el trayecto habitual entre el domicilio y el lugar de prestación de tareas.
Para el administrador, el primer momento suele estar dominado por la urgencia: asistir al trabajador, comunicarse con la aseguradora, organizar un reemplazo y garantizar que el edificio continúe funcionando. Sin embargo, la denuncia ante la Aseguradora de Riesgos del Trabajo no cierra el caso. En realidad, pone en marcha un procedimiento que puede extenderse desde la atención médica inicial hasta la evaluación de secuelas, la intervención de una comisión médica y una eventual revisión administrativa o judicial.
Conocer ese recorrido permite que el consorcio empleador actúe de manera ordenada, conserve la documentación correspondiente y no confunda sus obligaciones con las responsabilidades que pertenecen a la ART, al trabajador o a los organismos del sistema.
La primera medida es brindar asistencia y efectuar la denuncia. El trabajador puede comunicar el accidente al empleador, directamente a la ART o a un prestador médico de la aseguradora. En la práctica, cuando el administrador o el encargado de personal toma conocimiento del hecho, debe contactar inmediatamente a la ART y seguir sus instrucciones de derivación.
No resulta conveniente esperar a conocer la gravedad definitiva ni realizar una investigación informal antes de denunciar. Una caída que inicialmente parece menor puede presentar síntomas posteriores, y una demora puede generar dificultades para reconstruir lo ocurrido. La denuncia debe efectuarse aunque todavía existan dudas sobre la extensión de la lesión.
El consorcio debería contar con los datos de la ART disponibles para el administrador, el consejo, el encargado y quienes deban actuar ante una emergencia. También es recomendable que el personal sepa cómo proceder y que los teléfonos, credenciales y canales de contacto estén actualizados.

Una vez recibida la denuncia, la ART debe otorgar las prestaciones correspondientes. Estas pueden incluir atención médica y farmacéutica, estudios, rehabilitación, prótesis, traslados y recalificación profesional. La normativa establece que las prestaciones médicas deben brindarse de manera inmediata, gratuita y sin límite temporal mientras resulten necesarias. Argentina
En esta etapa, el consorcio no debe elegir tratamientos ni interferir en las indicaciones médicas. Su función es facilitar la asistencia, entregar la información laboral requerida, registrar las comunicaciones y mantener contacto con la aseguradora.
También debe gestionar correctamente la situación administrativa del trabajador. Dependiendo del caso, habrá días de incapacidad laboral temporaria, certificados, controles médicos y eventuales restricciones para retomar determinadas tareas. El alta no debería interpretarse de manera informal ni reemplazarse por una decisión interna del edificio.
La ART cuenta con un plazo para aceptar o rechazar la contingencia. Según la información oficial de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el rechazo debe resolverse dentro de los diez días hábiles desde la recepción de la denuncia, plazo que puede extenderse por otros diez días hábiles si la aseguradora comunica esa prórroga al trabajador y al empleador. Argentina
La aceptación implica que el accidente ingresa al sistema de riesgos del trabajo y que la aseguradora continúa con las prestaciones. El rechazo, en cambio, significa que la ART considera que el hecho no está cubierto, que no existió relación laboral con la contingencia denunciada o que se presenta alguna circunstancia que, según su análisis, excluye la cobertura.
El rechazo de la ART no necesariamente pone fin al reclamo. El trabajador puede solicitar la intervención de la comisión médica correspondiente para que se analice si el accidente o la enfermedad tienen carácter laboral. Argentina
Para el consorcio, este punto es importante porque una decisión inicial de la aseguradora puede ser revisada posteriormente. Por eso, no corresponde destruir antecedentes, cerrar el legajo ni asumir que el tema quedó definitivamente resuelto.
Durante todo el procedimiento debe conservarse la denuncia, la descripción del hecho, los datos de testigos, las comunicaciones con la ART, las constancias de atención y toda documentación interna relacionada. El objetivo no es preparar una defensa contra el trabajador, sino mantener una reconstrucción objetiva y completa.
Alta médica, secuelas y actuación de las comisiones médicas
Una vez finalizado el tratamiento, la ART puede otorgar el alta médica. Esto significa que, de acuerdo con su evaluación, el trabajador se encuentra en condiciones de retomar sus tareas o que ya no requiere continuar con las prestaciones médicas indicadas.
Sin embargo, el alta no siempre implica que el trabajador haya recuperado completamente su estado anterior. Puede haber molestias persistentes, limitaciones funcionales o secuelas que deban ser evaluadas para determinar si existe una incapacidad laboral permanente.
También puede ocurrir que el trabajador considere que el alta fue prematura, que necesita continuar el tratamiento o que la ART no reconoció adecuadamente las consecuencias del accidente.
En estos casos aparecen distintos trámites ante las comisiones médicas. La intervención dependerá del tipo de desacuerdo: rechazo del accidente, divergencia en el alta, falta de prestaciones, divergencia sobre la incapacidad o necesidad de determinar secuelas.
La Ley 27.348 establece que, en las jurisdicciones adheridas, la actuación de las comisiones médicas constituye una instancia administrativa previa para determinar el carácter laboral de la contingencia, el grado de incapacidad y las prestaciones dinerarias que pudieran corresponder. El trabajador debe intervenir con patrocinio letrado. Argentina
La Provincia de Buenos Aires se encuentra adherida a este sistema, por lo que el procedimiento ante las comisiones médicas tiene especial relevancia para los administradores y consorcios bonaerenses.
Una comisión médica no forma parte de la ART ni del consorcio. Se trata de un organismo que funciona dentro del sistema administrado por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y que interviene para resolver determinadas controversias médicas y laborales.
Entre sus funciones se encuentra establecer si una contingencia tiene naturaleza laboral, determinar la existencia y el grado de incapacidad y analizar el alcance de las prestaciones. Argentina
Si el trabajador recibe un alta sin incapacidad y considera que le quedaron secuelas, puede iniciar un trámite de divergencia en la determinación de incapacidad. En las provincias adheridas a la Ley 27.348, este trámite se inicia obligatoriamente mediante la Ventanilla Electrónica de la SRT. Argentina
Durante el procedimiento, la comisión médica analiza los antecedentes y puede convocar al trabajador a una evaluación. Se tienen en cuenta la documentación médica, los estudios, la descripción del accidente, las tareas que realizaba y las secuelas que se alegan.
La incapacidad no se determina únicamente por el diagnóstico. También deben evaluarse la limitación funcional, la relación entre la lesión y el accidente y los criterios establecidos en la tabla oficial de evaluación de incapacidades laborales. Esa tabla fue actualizada mediante el Decreto 549/2025, por lo que la evaluación debe realizarse conforme al régimen vigente al momento de resolver. Boletín Oficial
El resultado puede establecer que no existe incapacidad, reconocer un porcentaje o indicar otras medidas dentro de las competencias del organismo. Si se determina una incapacidad permanente, se inicia el procedimiento destinado a establecer y homologar la prestación dineraria correspondiente.
La indemnización, cuando corresponde dentro del sistema, es responsabilidad de la ART. El consorcio no calcula el porcentaje, no negocia el monto directamente con el trabajador y no reemplaza a la aseguradora en el pago.
Esto no significa que el empleador pueda desentenderse. Debe responder los requerimientos formales, aportar la documentación que se le solicite y mantener actualizada la Ventanilla Electrónica, porque allí pueden recibirse notificaciones vinculadas con el expediente. El acceso de los empleadores al sistema requiere CUIT, clave fiscal y la habilitación del servicio correspondiente. Argentina
Es conveniente que el administrador no gestione solo estas comunicaciones. Toda notificación sobre una audiencia, una evaluación de incapacidad o una apelación debería ser remitida inmediatamente al asesor laboral del consorcio y, cuando corresponda, a la ART.
Un error frecuente es considerar que, como la aseguradora interviene, el consorcio no necesita asesoramiento propio. La ART defiende su posición dentro del sistema, pero el consorcio puede tener intereses y obligaciones que requieren un análisis independiente.
Otro error consiste en comunicarse con el trabajador para discutir el origen de la lesión, cuestionar su tratamiento o solicitarle que desista del trámite. Esas intervenciones pueden generar conflictos y no forman parte de la función del administrador.
La comunicación debería mantenerse dentro de un marco institucional: informar lo necesario, facilitar los procedimientos, evitar comentarios sobre la legitimidad del reclamo y documentar todas las actuaciones.
También debe evitarse exponer información médica en grupos de WhatsApp, correos generales, actas innecesarias o comunicaciones dirigidas a los propietarios. La salud del trabajador integra su esfera privada. El consejo puede recibir información administrativa suficiente para cumplir su función, pero no necesita acceder a diagnósticos detallados ni a documentación clínica que no resulte indispensable.
¿Qué ocurre si alguna de las partes no está de acuerdo?
Las decisiones de las comisiones médicas pueden ser revisadas. El procedimiento concreto depende de la resolución cuestionada, de la jurisdicción y de la vía elegida por la parte interesada.
En determinados casos puede intervenir la Comisión Médica Central. También existe la posibilidad de recurrir ante la Justicia laboral competente. La SRT aclara que los plazos y los tribunales aplicables pueden variar según la jurisdicción en la que se tramite el expediente. Argentina
Los plazos para recurrir suelen ser breves. Por eso, una notificación no debe quedar pendiente en una casilla de correo, en la Ventanilla Electrónica o en poder de una persona que desconozca su importancia.
El administrador debería tener definido quién revisa las notificaciones de la SRT, con qué frecuencia se controlan y a quién se derivan. La ausencia temporal del administrador o del integrante del consejo que posee la clave no puede dejar al consorcio sin capacidad de respuesta.
Una eventual apelación no significa necesariamente que el consorcio será parte activa en todos los casos. Muchas controversias se desarrollan principalmente entre el trabajador y la ART. Sin embargo, el empleador puede ser citado, requerido para presentar antecedentes o involucrado si se discuten aspectos relacionados con la registración, las tareas, la fecha del hecho o las condiciones laborales.
Por eso, la posición más prudente es acompañar el procedimiento sin invadir responsabilidades ajenas.
El consorcio debe cumplir sus deberes como empleador, conservar pruebas, facilitar información y seguir las recomendaciones de sus asesores. La ART debe brindar prestaciones, evaluar la contingencia y responder dentro del sistema. El trabajador debe cumplir los controles, presentar la documentación necesaria y ejercer sus derechos por las vías previstas. Las comisiones médicas deben resolver las divergencias dentro de sus competencias.
Cuando esas funciones se confunden, aumenta el riesgo de errores.
Qué debería hacer el administrador durante todo el proceso
Desde la denuncia hasta el cierre definitivo del expediente, el administrador debería mantener un legajo específico del accidente. Allí conviene reunir, como mínimo, la constancia de denuncia, la descripción interna del hecho, las comunicaciones con la ART, las notificaciones recibidas, la documentación laboral requerida y las actuaciones de la comisión médica que sean notificadas al empleador.
También debe verificarse que el accidente haya sido informado al consejo de manera prudente y suficiente. El objetivo es que el órgano conozca la existencia del caso y pueda acompañar las decisiones administrativas, sin divulgar información sensible.
Si el trabajador regresa con indicaciones o restricciones, el consorcio debe consultar cómo organizar las tareas. No debería asignarle funciones incompatibles con su condición ni decidir unilateralmente que puede realizar trabajos que fueron limitados por un profesional.
Cuando el accidente se relaciona con una condición del edificio, además del procedimiento ante la ART corresponde revisar la causa. Una escalera deteriorada, un tablero sin protección, una herramienta defectuosa o la ausencia de elementos de seguridad requieren una corrección inmediata.
La denuncia no reemplaza la prevención. El hecho debe utilizarse para revisar procedimientos, capacitar al personal y evitar su repetición.
La investigación interna no debería tener como único objetivo identificar una culpa. Debe permitir comprender qué ocurrió, qué condiciones influyeron, qué controles fallaron y qué medidas deben adoptarse.
En muchos edificios, el accidente desaparece de la agenda cuando el trabajador comienza el tratamiento. Semanas o meses después, la administración recibe una notificación de la comisión médica y descubre que no tiene organizado el expediente ni puede encontrar documentación básica.
Ese problema puede evitarse con un proceso sencillo: denunciar, documentar, conservar, controlar notificaciones y consultar a los profesionales adecuados.
Para el administrador, comprender el recorrido posterior a la denuncia permite gestionar el caso sin improvisación. La ART ocupa un lugar central, pero no reemplaza las responsabilidades administrativas del consorcio. La comisión médica puede intervenir si existe una divergencia, determinar secuelas y emitir resoluciones revisables. El trabajador conserva sus derechos durante todo el procedimiento.
La función del administrador consiste en sostener el orden documental, proteger la confidencialidad, cumplir los requerimientos y asegurar que el consorcio reciba asesoramiento oportuno.
Un accidente laboral no termina cuando llega la ambulancia, cuando la ART asigna un prestador ni cuando el trabajador recibe el alta. El procedimiento puede continuar hasta que se determine si existen secuelas, se resuelvan las divergencias y queden firmes las decisiones correspondientes.
Conocer cada etapa no elimina el conflicto, pero permite que el consorcio empleador lo atraviese con mayor previsibilidad, respaldo y profesionalismo.







